Como dos jóvenes besándose en la última fila de un cine.
O la abeja que trata de extraer el máximo polen de una flor.
La tinta al papel, que se impregna para siempre.
La cara y la cruz de la moneda, que no pueden vivir la una sin la otra.
Los dos polos de un imán que se atraen eternamente.
La voz y el eco que le persigue y persigue.
La figura y su sombra, que no se separan nunca.
El fuego y el calor, frutos de la misma esencia.
Dos agapornis unidos para toda la vida.
Así me siento yo contigo.
Y cada vez que me separo, me rompe mi ser.
Da igual que hayamos estado todo el día juntos,
que llevemos whatsappeando 10 minutos,
que haya bajado exclusivamente para verte 30 segundos.
Algo en mi deja de funcionar.
Te instalaste en una parte de mi corazón y no puedo,
ni quiero,
vivir sin ti.
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