Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de diciembre, 2025

cierro los ojos

Acaba el día. La noche es fría y tiro de la colcha para cubrirme bien.  Cierro los ojos y pienso lo feliz que puedo ser. Compartir, ver, tocar, hablar y reír. La vida no pide más. Da igual si mañana llueve o nieva, se afrontará con la tranquilidad de lo bien hecho, de saber que siempre vas a estar apoyado, y de la confianza plena. Cierro los ojos y respiro profundo. Mañana no será el mejor día de nuestra vida, porque queda camino por recorrer, pero se caminará con la alegria de ser mucho mejor que ayer. Cierro los ojos y me relajo. Que bonito va a ser. Lo puedo visualizar. Y lo mejor es que queremos un tu y yo, y que queremos un siempre. Cierro los ojos.

Define

Define lo que somos, le dijo. Ella se encogió de hombros. Llevaban media vida conociéndose, pero nunca habían tenido la necesidad de poner nombre a su relación. Empezaron a hablar un poco por casualidad. Les unía cierta lucha, que les hizo socios en las penas, dándoles la posibilidad de hablar y hablar. Las cosas se precipitaron demasiado rápido, pero sin forzar nada. Pasaron de dos personas con ganas de conocerse, a dos personas con ganas de quererse. La pasión los llevó a ser amantes de una relación espontánea y poco meditada. Pero igual de rápido que llegó la pasión, llegó el cariño. Lloraron, rieron y se contaron confidencias como si se conocieran de niños. En unos años, eran dos personas completamente volcadas el uno por el otro. El tiempo seguía pasando, llevándolos a discusiones, a momentos inolvidables, y a un día a día que empapaba sus corazones de un amor incondicional. El tiempo no solo no hacía mella, sino que les amalgamaba como dos metales en una forja. Y sucedió algo que...