Un día, sin saber cómo, nos detuvimos uno en frente del otro.
Paré y te advertí: piensa lo que vas a hacer.
Entonces no sabías lo que te venía encima.
Infinidad de días de complicidad.
Tardes de sudores con un matiz placentero.
Un fan incondicional.
Lloros, enfados y frustraciones.
Un largo tiempo en el que no sabías lo mucho que te quería.
Un dia D y una hora H en la que la vida se puso patas arriba.
Hoy te paro y te vuelvo a advertir: Aún no sabes lo que te viene.
Un futuro por construir.
Risas sin fin.
Abrazos profundos y eternos.
Plácidos despertares y cálidos atardeceres.
Planes y viajes, con y sin compañía.
Muchas aventuras impredecibles.
También enfados y lloros, pero con un perdón constante.
Y lo único que sabes es que seguirás teniendo un fan incondicional.
Déjame que te quiera.
Yo sólo quiero vivir contigo. A tu lado.
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