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Recuerdos

Dicen que segundas partes nunca fueron buenas, yo prefiero decir que hay circunstancias que después de vividas por primera vez, cuando se repiten sólo recuerdan a la primera.

Cuando ves un paisaje por primera vez, se queda grabado en tu cerebro. Las siguientes veces, recuerdas cómo lo viviste la primera vez. Puede gustarte volver a verlo, pero siempre te acordarás el día, de las circunstancias, de con quién estabas esa primera vez. En tu cerebro se quedó esa circunstancia y es como encaja recordarla. 

Puedes cambiarle las pegatinas a un cubo de Rubik, pero sabes que no es correcto. Puedes forzar una pieza de un puzle, pero al final, no terminará bien. 

Hay lugares, restaurantes, actividades que solo pertenecen a una persona. Y por mucho que trates de encajarlo con otra, serán de esa. Un Sandy en un parque, un arroz a la cubana con plátano, o un cheque restaurant, siempre serán muy tú. Una expresión que refleja el esfuerzo de pensarte y recordarte una y otra vez, en los detalles más pequeños, que a la vez reflejan lo más importante.

Y esto no se puede forzar, ni se puede hacer trampas, tiene que salir con naturalidad.

Por eso visitar un restaurante, que ya ha sido visitado previamente, es una pequeña decepción. Porque las cosas tienen que ser originales para ser importantes de verdad. Quizás no ser la primera vez, pero si serlo de una manera espacial.

La vida son recuerdos. No hay que inventar nada, solo hacerlos especiales.

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