La reciente mañana da al bosque un frescor especial. La senda es clara pero estrecha. Hay helechos a ambos lados que lo delimitan y a veces parecen querer comerse el camino. Ando con paso alegre. Con la alegría que dan las primeras horas del día, y la ilusión de adentrarse en el misterio de la soledad del bosque. Cuanto más profundo, más bonito, aunque sea tupido. Llevo una pequeña mochila, pero con todo lo necesario. El bosque siempre puede sorprenderte y hay que llevar un mínimo por si las moscas. Y cuando el camino me saca de mis habituales pensamientos, y me adentra en una vista de colores naranjas, verdes oscuros y marrones, cuando el caminar se vuelve algo inconsciente, cuando cada paso se siente en el corazón, y el corazon sube a la garganta por el esfuerzo, llega un cruce. ¿Qué camino escoger? ¿Subir o bajar? Siempre subir. Aunque luego el camino engañe y no suba. ¿Por qué? Porque siempre me ha gustado la sensación de llegar a la cima, siempre me gusta esa pizca de e...
Cuando escribir es tu única opción para no pensar en cosas negativas, lo que sale son verdades que quieres que alguien especial lea. Se guardará como un legado, para que cuando pase el tiempo, podamos ver lo que nos esforzamos en tratar que todo encajara.