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Mostrando entradas de agosto, 2025

Quédate conmigo

Una coke, no importa dónde y no importa cómo. La idea es verse y compartir. Da igual el qué. Compartir. No quiero que acabe, quédate conmigo. Las luces se apagan y la noche avanza, una ventana se abre y un chispazo asoma. Conversación breve, resumen diario y posible planificación. No quiero que termine, quédate conmigo. Una conversación complicada, lágrimas en los ojos, la confianza es plena. Un desahogo, un consejo, o simplemente soltar tensión. No hay un mejor coach. No quiero que termine, quédate conmigo. Una comida de 10, pero siempre peor que la conversación, y ésta peor que las vistas. Mirar y sonreír todo el rato. No quiero que termine, quédate conmigo. Un mensaje a deshoras, una frase malinterpretada, algo que no se cuenta como estaba acordado. Discusión en aumento. Hay que construir bien los cimientos, y la vida va a tener montañas que subir, y bajar. No quiero que termine, quédate conmigo. Unión de cuerpos, besos apasionados, caricias eternas, cariño infinito. Sentir que un c...

Como dice la canción

Te perdí cuando más te amaba, y te encontré cuando te creía perdida. La vida es así de contradictoria. Discutes con los que amas e ignoras a los más cercanos. No pienso renunciar a algo que, siempre he querido, aunque no era consciente de cuánto.  Las señales eran claras porque quise odiarte y no pude. Quise olvidarte y aun menos. Solo sabia amarte. Recordemos nuestro compromiso. Yo te voy a querer siempre, siempre que me respetes. Como dice la cancion: No hay montaña lo suficientemente alta. No hay valle lo suficientemente bajo. No hay río lo suficientemente ancho, amor. Si me necesitas, llámame. No importa dónde estés. No importa cómo de lejos.  No te preocupes, amor! Solo di mi nombre. Estaré allí en un segundo. No tienes que preocuparte! No hay montaña lo suficientemente alta. No hay valle lo suficientemente bajo. No hay río lo suficientemente ancho. Que me impida llegar hasta ti, amor. Recuerda el día, Que te liberé, Te dije que siempre podías contar conmigo, querida! A p...

El mar está en calma

La mar está en calma. El sol está naciendo. El horizonte parece sangrando. Un dolor que claro se siente. Un nuevo dia comienza, sin tener que pedir permiso, Y la vida continua, A nadie ha preguntado. La luz es la del sol, El faro y farolas se apagaron. Ahora brillan los cabellos, Y el corazón ha ralentizado. Su mirada en el horizonte, Y sobre todo la mente fuera. Su gran amor partió, Pero jamás a ella la abandono.  Las chanclas desgastadas, Sus pies ya están arrugados, Muchos fueron los destinos, Juntos hicieron el camino. El destino y la fortuna los unió, Ya jamás se separaron, Sus vidas tenían que ir de la mano, Y hasta el final lo cumplieron. El calor entra libre, El cristal no lo frena. Cuántas veces asi habia sido. Surge un profundo suspiro. El ruido la interrumpe, La familia amanece, Muchos nuevos miembros, Cómo pasa el tiempo. Hijas y nietos la besan, en esa nueva rutina. Pero ninguno como aquellos, Que antaño la desperon. Un calambre la recorre, El olor a cafe la recuerda, ...

El universo desde los ojos de Ozi

La noche cae en el bosque. El calor acumulado y la respiración de las plantas hacen que el ambiente sea húmedo. Los animales comienzan sus cánticos nocturnos. Algunos salen a recoger fruto, otros observan a los primeros para cazarles.  Unos insectos se recogen y otros tratan de buscar su comida. Mientras, las arañas recomponen sus telas rotas por el viento. Los árboles también tienen su ritual, con sus ramas y ayudados por la brisa de la noche realizan sus ruidos. Unos aúllan y otro ululan. Todo ello es en conjunto una música orquestal que se repite a diario. Ozi, un pequeño osezno, está descubriendo esta rutina. Su mamá quiere que se acueste pronto pero hoy tendrá la suerte de poder quedarse despierto con su padre, o al menos eso es lo que cree su madre. Mientras los viejos osos se reúnen para tomar decisiones de manada, Ozi va a realizar su primera travesura adentrándose por la noche sólo en el bosque. Ozi escuchaba los ruidos con cierto miedo. Todo era nuevo para él. Un búho des...

Recuerdos

Dicen que segundas partes nunca fueron buenas, yo prefiero decir que hay circunstancias que después de vividas por primera vez, cuando se repiten sólo recuerdan a la primera. Cuando ves un paisaje por primera vez, se queda grabado en tu cerebro. Las siguientes veces, recuerdas cómo lo viviste la primera vez. Puede gustarte volver a verlo, pero siempre te acordarás el día, de las circunstancias, de con quién estabas esa primera vez. En tu cerebro se quedó esa circunstancia y es como encaja recordarla.  Puedes cambiarle las pegatinas a un cubo de Rubik, pero sabes que no es correcto. Puedes forzar una pieza de un puzle, pero al final, no terminará bien.  Hay lugares, restaurantes, actividades que solo pertenecen a una persona. Y por mucho que trates de encajarlo con otra, serán de esa. Un Sandy en un parque, un arroz a la cubana con plátano, o un cheque restaurant, siempre serán muy tú. Una expresión que refleja el esfuerzo de pensarte y recordarte una y otra vez, en los detalle...

Removía el café

Removía el café absorta. Sin pensar realmente en nada. Dejaba que la luz del amanecer hiciera su efecto. Los primeros rayos de sol generaban un calor a través de los cristales que, sin viento al estar el invernadero cerrado, hacían que no importara el tiempo que hacía fuera. Volviendo a la realidad se preguntaba cuántas veces había hecho esa misma rutina. ¿Cientos de veces? ¿Miles?  A lo largo de los años su piel se había ido arrugando y su pelo había perdido su tono negro hasta un bonito color plateado, pero lo que más había envejecido, y había sido hacía poco y de golpe, era su mente. Aquella rutina la había repetido una y otra vez con la persona que había compartido su vida, y ahora se sentía rota. Le salía una sonrisa cuando recordaba todo lo compartido. Existían mil anécdotas, viajes, risas, y también estaban todas las celebraciones en familia. Algunos acontecimientos tristes, pero que son ley de vida. Incluso en esos casos sonreía, porque los había hecho a su lado.  La v...

Estás y no estás

Estás cuando me levanto y mi cabeza empieza a pensar lo que haré durante ese día. Estás cuando me ducho, me arreglo y me visto.  Estás cuando me acuesto y empiezo a soñar despierto. Estás en cada sitio que me saca una sonrisa, y pienso si harías eso conmigo o no.  Estás en cada comida que como y pienso lo mucho que te gustaría. Estás en cada café que tomo recordándote lo mucho que te gusta. Estás en cada paisaje que observo y querría hacerte una foto para recordarlo. Estás en cada viaje que hago, pero que quiero repetir contigo. Estás cada vez que paso por un sitio que hemos compartido. Estás en mis pensamientos más oscuros. Estás desde hace 17 años en todos los recuerdos bonitos. Estás en todos mis planes de futuro. Y no estás aquí, a mi lado. De momento.