La noche se hace fría, los ruidos se elevan, la luz ya se oculta, y la luna te busca. La soledad es voluntaria, los recuerdos se revelan, los pensamientos acompañan, y la imaginación vuela. El día ya se acaba, o quizás es que empieza. La vida continúa, y yo solo quiero que estés en ella. El camino ha sido largo, algo ha sido solo, y otro poco a tu lado, aunque nunca de la mano. El sol de nuevo vendrá, y los colores volverán, una existencia nos espera, y yo solo quiero que estés en ella.
Cuando escribir es tu única opción para no pensar en cosas negativas, lo que sale son verdades que quieres que alguien especial lea. Se guardará como un legado, para que cuando pase el tiempo, podamos ver lo que nos esforzamos en tratar que todo encajara.