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Mostrando entradas de julio, 2025

La noche se hace fría

La noche se hace fría, los ruidos se elevan, la luz ya se oculta, y la luna te busca. La soledad es voluntaria, los recuerdos se revelan, los pensamientos acompañan, y la imaginación vuela. El día ya se acaba, o quizás es que empieza. La vida continúa, y yo solo quiero que estés en ella. El camino ha sido largo, algo ha sido solo, y otro poco a tu lado, aunque nunca de la mano. El sol de nuevo vendrá, y los colores volverán, una existencia nos espera, y yo solo quiero que estés en ella.

Sueño contigo

Yo sueño contigo. A todas horas.  Sueño porque estar a tu lado es un sueño constante. Me llenas de alegria. Me haces ser mi mejor versión. Me haces que tenga ilusión por seguir viviendo.  Sueño porque aún nos quedan muchos capítulos que escribir. A pesar de lo maravilloso que fue, y que estás consiguiendo que sea, el "que será" va a ser un futuro mejor sin la menor duda. Sueño porque, aunque no lo creas (yo sí soy detallista), y aunque a veces me queje (es mi manera de que pases a la accion), me fijo mucho en esos "vale", esos "sí", que hacen que cada dia sea más bonito el tiempo contigo. Sueño, porque construir recuerdos contigo me supone un reto maravilloso en el que me imagino cada detalle de lo que vamos a hacer. Cada restaurante, cada momento charlando o cada momento piel con piel, lo sueño previamente, y luego se axaba cumpliendo. No necesito dormir para soñar. Al contrario, abro los ojos, veo los tuyos, y ya ... empiezo a soñar.

No quiero vivir sin ti

Como dos jóvenes besándose en la última fila de un cine. O la abeja que trata de extraer el máximo polen de una flor. La tinta al papel, que se impregna para siempre. La cara y la cruz de la moneda, que no pueden vivir la una sin la otra. Los dos polos de un imán que se atraen eternamente. La voz y el eco que le persigue y persigue. La figura y su sombra, que no se separan nunca. El fuego y el calor, frutos de la misma esencia. Dos agapornis unidos para toda la vida. Así me siento yo contigo.  Y cada vez que me separo, me rompe mi ser. Da igual que hayamos estado todo el día juntos,  que llevemos whatsappeando 10 minutos,  que haya bajado exclusivamente para verte 30 segundos. Algo en mi deja de funcionar. Te instalaste en una parte de mi corazón y no puedo,  ni quiero, vivir sin ti.

El aprendiz

El aprendiz le dijo al maestro, describeme el infinito.  El maestro le contestó:  Eres capaz de contar las estrellas del cielo? Eres capaz de medir las gotas del océano? Eres capaz de medir lo que sientes por el amor de tu vida? El aprendiz agachó la cabeza, y susurró, imagino que no es posible medir todo lo que me dices.  El maestro obligó al aprendiz a levantar la cabeza para mirarle a los ojos: pues aunque no lo creas, casi todo se puede medir. Aunque nuestra mente no pueda imaginar la cifra, es porque queremos representarla por escrito o en nuestra mente, pero el infinito, existe. Las estrellas existen. La medida del océano, existe. Pero igual que te digo esto, te diré otra cosa. El amor existe, porque cuando lo pierdes duele. Duele físicamente. Existe porque sientes el calor de un abrazo. Existe porque es la energía que te permite levantarte cada mañana. Pero cuando encuentres el amor verdadero, será mucho más grande que el infinito, más que cualquier cantidad medibl...

La noticia llega sin sobresaltos

Hasta hace dos años, no creía en la depresión. Era una persona sana y con una capacidad de aguante mental muy alta. Siempre había pensado que esas personas que decían tener depresión lo que les pasaba era que, eran débiles mentales, tenían problemas pequeños que no sabían afrontar o que era la excusa para llamar la atención. Un día, se sorprendió pensando en la muerte. ¡Qué madurez! Ha completado tanto sus objetivos en la vida, que era capaz de sentir que, si la muerte le llegaba, la afrontaría con tranquilidad y serenidad. Pero él sabía, en lo más profundo de su ser, que no había llegado a todos sus objetivos. Entonces, para acallar esa vocecilla interna, pensó: bueno, aunque no todos los objetivos están cumplidos, has aprendido a que en la vida no hay que vivir con tantas cosas. Se puede vivir con mucho menos, y prueba de ello, es que ahora no necesitas nada. Pero de nuevo no podía engañarse a sí mismo, porque sabía que había que alguna cosa que su corazón le pedía, que necesitaba, y...

Poder mirarte

Ahora sé que vamos a tener una vida 100% juntos. Por muy duro que sea el camino, haré todo lo que sea necesario para tenerlo cuanto antes. Quiero este tiempo de calidad en el que podamos disfrutar sin mirar permanentemente la hora. A partir de ahí, el resto sera mucho más sencillo. Y cuando digo que haré lo que sea necesario es, que si tengo que coger algo para que ambos podamos hacerlo, pues me compensará por muy poco racional que sea esa decisión. Quiero que entiendas que estoy deseando tener ese tiempo, y que no quiero renunciar a el. Ni por mi parte, ni por la tuya, ni por nada que pudiera impedir tenerlo. El poder de mirarte a los ojos, incluso aunque te sientas algo incómoda. Solo necesito eso. Poder mirarte y entender cómo estás, lo que te preocupa o lo que te hace feliz.

Un dolor que se repite

 ¿Cómo despedirme del amor de mi vida? ¿Y cómo se puede gestionar esto a diario? No lo admití cuando me lo pediste expresamente. No lo admití cuando estaba ignorado. No lo admití cuando pensé que todo estaba acabado. Mi corazón no lo admitió cuando mi razón le dijo que era lo más lógico. Ahora, aunque sé que es temporal, tengo que decirte adiós cada día. Y cada día, se me parte el alma. No quiero irme. Hoy te lo he dicho claramente. No quiero cada vez que me bajo del coche, cada vez que te veo cerrar la ventana o cada vez que te mando el último mensaje del día. Esas despedidas sólo me llevan a empezar a pensar, si no lo he hecho ya antes, ¿cuándo es la próxima vez que te veo y que puedo sentirte?. A veces soy muy pesado (y no digas: muchas veces aunque sea así!), pero es porque no me conformo con esta situación. Quiero llegar a ese mundo en el que me levanto a tu lado, me acuesto a tu lado, y no te tengo que decir adiós nunca.  Esta situación es pasajera, pero si pudiera, la c...

Aún no lo sabes

Un día, sin saber cómo, nos detuvimos uno en frente del otro. Paré y te advertí: piensa lo que vas a hacer. Entonces no sabías lo que te venía encima. Infinidad de días de complicidad. Tardes de sudores con un matiz placentero. Un fan incondicional. Lloros, enfados y frustraciones. Un largo tiempo en el que no sabías lo mucho que te quería. Un dia D y una hora H en la que la vida se puso patas arriba. Hoy te paro y te vuelvo a advertir: Aún no sabes lo que te viene. Un futuro por construir. Risas sin fin. Abrazos profundos y eternos. Plácidos despertares y cálidos atardeceres. Planes y viajes, con y sin compañía. Muchas aventuras impredecibles. También enfados y lloros, pero con un perdón constante. Y lo único que sabes es que seguirás teniendo un fan incondicional. Déjame que te quiera. Yo sólo quiero vivir contigo. A tu lado.

Tu cuerpo

Tu cuerpo es café, intenso y con sabor. Tu cuerpo es guitarra, con puentes y acordes. Tu cuerpo son notas, un mi, un sol y un re. Tu cuerpo es mar, con olas y profundidad. Tu cuerpo es sabor, sal y limón. Tu cuerpo es cielo, sol y luna. Tu cuerpo son las emociones, tristeza y alegría. Tu cuerpo es un libro, con misterio y aventura. Yo seré la leche, la púa, un fa, un pez, el tequila, la nube, ansiedad o el marca páginas ... seré tu complemento. Y siempre estaré a tu lado. Juntos. Para siempre.

Adrian

Adrián salió de casa con un portazo. No fue consciente de lo fuerte que cerraba porque su cabeza ya se situaba en la calle. Bajó las escaleras saltando los escalones de 2 en 2, de 3 en 3, casi tratando de batir un récord en cada paso. Era la falta de aire lo que le hacía moverse tan rápido. No tenía miedo a caerse porque ni era consciente de lo que hacía. Vivía en una calle céntrica en el típico apartamento abuhardillado de estudiante: pequeño, caro, pero con cierto encanto.  En él había vivido grandes aventuras: fiestas con el doble de gente de lo recomendado para esos pocos metros cuadrados, novias de unas cuantas nacionalidades, algunas efímeras y otras de más larga duración, noches de timbas y cachimbas, o días de relax con el cielo abierto por un velux que le permitía ver las estrellas. Adrián, salió por fin por el portal, algo le asfixiaba, y encontró el aire al salir a la calle, pero esa presión en el pecho no se le iba. Aunque ahora caminaba por la céntrica Gran vía, replet...

El rosal que quiso florecer

Un rosal analiza cómo ha llegado a ser lo que es ahora. Lejos queda cuando era una semilla, una declaración de intenciones, tenía la ilusión de hacer grandes cosas en la vida. Su historia acaba de empezar y todo era posible. Algunos errores iniciales, raíces por mal camino o alguna rama desviada, todos propios de su juventud, de no saber por dónde tenía que ir en la vida, pero que con la flexibilidad que le daba esa juventud, no le afectaban en nada. La vida pasó, y esa planta no era consciente de lo rápido que caían los años. Vivía con la idea que aquello que estaba pasando era suficiente para ella. De hecho, así era, porque no pensaba mucho a largo plazo. No quería imaginarse lo que venía, de lo que se perdía, ni tampoco de lo rápido que pasaba el tiempo. Quizás durante este tiempo, tapó muchas posibilidades, tapó la luz de otras plantas, pero … _¿qué importaba si para ella esa vida que estaba avanzando era suficiente?_ Aunque no era la planta más bella del jardín, y tenía mucha comp...

Juntos

Dicen que para llegar a algo, antes has tenido que pasar por su antítesis. Para conocer el amor, hay que pasar por la desesperacion. Para llegar a la felicidad, hay que atravesar la oscuridad. Para llegar a la tranquilidad, hay que pasar por el caos. Nos hemos conocido hace muchos años, y hemos vivido versiones muy diferentes de nosotros mismos. Las circunstancias personales, el trabajo, la madurez, también la casualidad han hecho que no siempre actuemos de la misma manera. Un dia dijiste una frase (ahora es cuando dices eso de ... cual??) que realmente me sorprende, porque creo que me representa más a mi que a ti, pero que me encanta que la dijeras: _me das paz._ He vivido momentos malos, he conocido versiones de ti que me gustaria borrar, pero como decías hoy, esto es el camino necesario para llegar a lo que viene. No estoy seguro que pueda mejorar lo que tenemos ya hoy. Solo poder compartir más tiempo es lo que echo en falta. El resto: he encontrado el amor, siento más felicidad que...

La lotería

El otro dia que comimos todos los de la empresa, cuando ya estábamos en la sobremesa, echamos una primitiva. Soñábamos con lo que haríamos si nos tocaba a todos el dinero. He de reconocer que siempre fantaseo con lo que haria, o con lo que dejaría de hacer, con cierta cantidad de dinero.  Vilariño, alias el pelurrines, siempre me contaba que a él todos los años le tocaba la lotería de navidad ... porque no jugaba. He tenido que madurar mucho y llegar a mis 52 años para saber que a mi ya me tocó la lotería. Tengo una hija a la que no le cabe el corazón en el pecho, y he recuperado al amor de mi vida (recupero la expresión).  Esto segundo ha sido gracias a echar durante muchas semanas muchos boletos. He invertido mucho. Tiempo, lágrimas, desesperación, peleas, también muchas risas, complicidad, cariño y dedicación. TODO lo volvería a invertir, aunque me dijeran que no me aseguraban el final que he tenido (muy esperanzador pero todavía por escribir). Lo hice y lo volvería a hacer...