El aprendiz le dijo al maestro, describeme el infinito.
El maestro le contestó:
Eres capaz de contar las estrellas del cielo?
Eres capaz de medir las gotas del océano?
Eres capaz de medir lo que sientes por el amor de tu vida?
El aprendiz agachó la cabeza, y susurró, imagino que no es posible medir todo lo que me dices.
El maestro obligó al aprendiz a levantar la cabeza para mirarle a los ojos: pues aunque no lo creas, casi todo se puede medir. Aunque nuestra mente no pueda imaginar la cifra, es porque queremos representarla por escrito o en nuestra mente, pero el infinito, existe. Las estrellas existen. La medida del océano, existe.
Pero igual que te digo esto, te diré otra cosa. El amor existe, porque cuando lo pierdes duele. Duele físicamente. Existe porque sientes el calor de un abrazo. Existe porque es la energía que te permite levantarte cada mañana. Pero cuando encuentres el amor verdadero, será mucho más grande que el infinito, más que cualquier cantidad medible, porque el amor verdadero puede superar cualquier dimensión real o imaginaria.
El aprendiz trato de imaginar, pero pensó que su maestro empezaba a desvariar. No conocía el amor verdadero pero, que sabría un viejo matemático del amor ....
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¿Cómo se puede explicar a la razon, que el corazon puede medir más que cualquier realidad razonable?
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