Entro en calma, respiro, tengo los ojos cerrados.
Como las alas de un pájaro, el pincel vuela pintando en un lienzo en negro.
No tiene dudas, los trazos son suaves pero firmes en lo que necesita.
Parece que estuviera haciendo una copia de algo que ve, aunque no lo tenga delante.
Recuerda cada línea, cada curva, cada contorno escondido.
Poco a poco se va formando un joven. Morena y con sonrisa picarona.
La mente no para, tiene clara su cometido.
Esa joven parece flotar en su caminar. De cuerpo esbelto, pero bien formado.
De mirada profunda con ojos infinitos.
La vida le ha marcado, pero no deja que le afecte en su rictus.
Parece tímida y a veces sonríe.
Parece que no quiera hacerlo para no llamar la atención.
Por fin se termina, está completa y con todo lujo de detalles. Incluso los que la joven no hubiera querido que se dibujaran.
Mi mente te tiene grabada a fuego.
La joven eres tú, pero no puedo enseñarte cómo te veo.
Te pienso constantemente.
Comentarios
Publicar un comentario