Una coke, no importa dónde y no importa cómo. La idea es verse y compartir. Da igual el qué. Compartir. No quiero que acabe, quédate conmigo.
Las luces se apagan y la noche avanza, una ventana se abre y un chispazo asoma. Conversación breve, resumen diario y posible planificación. No quiero que termine, quédate conmigo.
Una conversación complicada, lágrimas en los ojos, la confianza es plena. Un desahogo, un consejo, o simplemente soltar tensión. No hay un mejor coach. No quiero que termine, quédate conmigo.
Una comida de 10, pero siempre peor que la conversación, y ésta peor que las vistas. Mirar y sonreír todo el rato. No quiero que termine, quédate conmigo.
Un mensaje a deshoras, una frase malinterpretada, algo que no se cuenta como estaba acordado. Discusión en aumento. Hay que construir bien los cimientos, y la vida va a tener montañas que subir, y bajar. No quiero que termine, quédate conmigo.
Unión de cuerpos, besos apasionados, caricias eternas, cariño infinito. Sentir que un cuerpo se funde con el otro. No quiero que termine, quédate conmigo.
El futuro es prometedor, y la vida no siempre será perfecta. Nunca lo es. Vendrán alegrías, tristezas, grandes momentos para recordar y también otros para olvidar. No quiero que termine, quédate conmigo.
Un atardecer en villa tequeiro, esta vez toca solos. Un invernadero que permite pasar el sol y no tener nada de frío en pleno diciembre. Qué bonito está el sol. Levanto la vista y estás absorta en tu libro. Sigo mirándote y sonriendo. Levantas la mirada y como siempre me dices: ¿Qué? Te contesto: no quiero que termine, quédate conmigo.
Comentarios
Publicar un comentario